Cultura Japonesa

Anatomía de la katana

En iaido nombramos partes de la katana todo el tiempo — el filo, la saya, la tsuka — casi sin pensarlo. Pero cada una de esas partes tiene una historia propia, y entenderlas ayuda a entender por qué el kata se practica como se practica. Una katana, de hecho, no es una sola pieza: es la hoja (tōshin) más un conjunto de monturas (koshirae) que la convierten en un arma portable. Una hoja bien forjada puede sobrevivir a varios juegos de monturas a lo largo de su vida — de ahí que, entre coleccionistas y forjadores, la hoja se considere la verdadera herencia.

La hoja

El kissaki es la punta, separada del resto del filo por una pequeña cresta llamada yokote; es la sección más exigente de pulir, y el bōshi es la línea de temple que se curva dentro de ella. El ha es el filo cortante propiamente dicho, templado mucho más duro que el lomo; la línea ondulada que separa esa zona dura del resto es el hamon. El shinogi es la cresta longitudinal que recorre cada cara de la hoja, y el shinogi-ji la superficie plana entre esa cresta y el mune (el lomo sin filo). La curvatura de toda la hoja es el sori, y su longitud oficial — de la punta a la base — el nagasa: por encima de 60,6 cm se considera katana; por debajo, wakizashi. Escondida dentro del mango, sin filo, está el nakago (la espiga), donde tradicionalmente el forjador graba su firma.

El mango (tsuka)

La tsuka es el mango, con largo suficiente para dos manos. Por debajo de la envoltura de cordón (ito) hay una capa de piel de raya, la same-hada, cuyos nódulos evitan que el cordón se resbale. Escondidos bajo esa misma envoltura, a cada lado, están los menuki: pequeños ornamentos metálicos que además de decorar rellenan el hueco de la palma y mejoran el agarre. El fuchi es el collar metálico en la base del mango y el kashira la tapa del extremo opuesto. Todo el conjunto se mantiene unido gracias al mekugi, una simple clavija de bambú que atraviesa mango y espiga — el único punto de todo el ensamblaje que, si falla, compromete la espada entera.

Entre la hoja y el mango

La tsuba es la guarda que separa el mango de la hoja y evita que la mano resbale hacia el filo. A los costados, las seppa son arandelas delgadas que evitan el traqueteo, y el habaki es el collar que ajusta la hoja tanto a la tsuba como a la saya, transmitiendo la fuerza del corte de vuelta hacia la montura.

La vaina (saya)

La saya es la vaina de madera lacada — tradicionalmente tallada de una sola pieza de magnolia (hōnoki), una madera cuyas fibras son especialmente amables con el acero. La kurigata es una pequeña protuberancia en la saya que sostiene el sageo, el cordón trenzado con el que la espada se ataba al obi.

Una katana terminada nunca es obra de una sola persona: el forjador de la hoja, el pulidor, y quienes fabrican el habaki, la tsuka y la saya son especialistas distintos. Por eso, entender sus partes es también entender que detrás de cada espada hay varios oficios trabajando juntos — el mismo espíritu de trabajo colectivo y transmisión de oficio que sostiene, generación tras generación, a un koryu como Musō Jikiden Eishin Ryu.

Fuente: Cada Parte de una Katana: Guía de Anatomía, katana-afilada.com ↗ — ahí también podés ver un diagrama ilustrado completo.

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